viernes, 20 de abril de 2012

Etapas

Hace algunos años ya había estudiado yo las mentadas etapas del duelo. Cuando en ese momento lo aplicaba a mis problemas mundanos actuales, decía yo, ah esto es peace of cake. Claro que mis duelos se reducían a perder trabajos, relaciones y circunstancias. No digo que estos duelos sean menores porque en cada momento que los viví a mi me parecían tremendos, pero ahora que la vida me tiene en otras circunstancias, me doy cuenta lo poco que sabía y que no estaba preparada para nada.

La verdad es que no creo que nadie este preparado para el dolor y perder a alguien a quien amamos.

Francamente no se ni en éste, la terapeuta dice que voy bien… pero definitivamente he estado en cada una. El shock de la noticias, la negación de que algo tan grave haya sucedido… el no poder entender como alguien que no te conocía ni a ti ni a mis tíos te haya querido hacer daño, sobre todo a ti que eras un sol en la vida de todos los que te conocimos. Pero bueno, también entre en la etapa de la culpa y de la ira, en las cuales creo que he estado instalada desde hace un rato.

Y así me la llevo de un lado para otro a veces muy bien, muy positiva muy zen yo, otras con mucho dolor y coraje, sin entender nada. Este mes ha sido particularmente difícil porque se cumple un año desde que comenzó este vía-crucis en donde por primera vez conocí la miseria humana que impera en las agencias policíacas y la maldad del ser humano que ahora sé que es real en toda su extensión y que tiene demasiado poder.

Tal vez no tenía pruebas reales de que ya no estaban, algo tan lógico como un entierro no has tenido así que no he tenido manera de despedirme físicamente de ti. Tal vez por eso mi mente no lo retenía.

El lunes por primera vez vi algo físico que me confirmó que esto había pasado, que los meses que llevo sobreviviendo han sido reales. Si pasó. Si me pasó. Si te pasó y no estas aquí.  Y ha sido lo más duro que mi mente ha tenido que asimilar.

Creo que hasta mi cuerpo por fin lo asimiló y después de 8 meses de dar la batalla, se me enfermo. Que increíble las leyes de la naturaleza y del ser humano.

Hoy no tengo mucha coherencia, tal vez solo escribo palabras a lo tonto para poder sacar algo de lo mucho que traigo adentro. Como quisiera regresar a mis vasos de agua y poder ahogarme ahí para ya no sufrir tu ausencia o tal vez regresar a ese momento y darme unas cachetadas para dejar de llorar y de tristear por idioteces. Que razón tenías de que ya habría razones de peso para que yo llorara. 

viernes, 9 de marzo de 2012

29

Se acerca mi cumpleaños y algunas vocesitas amorosas hablaban de fiestas.
No quiero fiestas, ni sorpresas, ni mañanitas, ni regalos (bueno regalos si, los regalos si si siempre) pero en fin no quiero celebrar.

Este ultimo año de vida que se me ha ido en el duelo, en el dolor y la angustia de la incertidumbre. En buscar y no encontrar, en arriesgar la vida por hallar aunque sea las cenizas de una familia que hasta hace un año era mi vida entera.

Este año ha sido de encontrarle sentido a esta vida que se me quedo vacía, sin tus consejos, sin tus cariños, sin las llamadas de diario, sin los viajes, las idas al teatro, al cine, los cafés eternos con humo de tus cigarros y las tortillas de harina, de nuestro perrito que también se fue de mi vida.

Este año ha sido de mucho llanto, de dolor profundo por no tener un lugar en donde saberte descansando. Año de ausencias hondas, de silencio y soledad, la soledad que no conocía porque hasta este año no sabía lo que era estar completamente sola, sin el ruido de la calle, sin las risas de las amigas, sin tu voz y la de ellos.

También ha sido de mucha reflexión, de peleas y reconciliaciones con lo divino, con lo que no puedo y tal vez nunca pueda entender. Ha sido un año en donde el amor menos esperado se derramo sobre mí, donde estoy aprendiendo nuevas formas de amar, de convivir. Un año donde las manos nobles y las sonrisas calidas me han levantado una y otra vez del pozo donde no logro salir.

Un año de valorar lo realmente importante y de dejar de perder el tiempo en lo que no importa. Y al final de todo lo estoy pasando o sobreviviendo no se cual sea la mejor expresión, pero aquí estoy. Pero no puedo celebrarlo, porque el duelo también merece mi respeto.